jueves, 13 de diciembre de 2018

HISTORIA TRAS LA RIMA XVII:


UN BUEN ENGAÑO


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Como cada mañana Julia fue al pozo a recoger agua, cuando volvió se encontró a su padre hablando con un señor muy mayor, Julia extraña pidió permiso para entrar en la sala que comunicaba con la cocina, donde tenía que dejar el agua, en ese momento el padre la invito a que se sentara con ellos el padre le explico que este era Don Juan duque de Palma, el hombre muy educado fue a besar la mano de Julia pero la retiro, a lo que Don Juan protestó:

-Espero que cuando seas mi esposa no seas tan desagradable.

Julia miro a su padre con los ojos como platos, pero el padre solamente agacho la cabeza. Cuando Don Juan se fue el padre explico a Julia que económicamente estaban muy mal y que necesitaban el dinero que Don Juan les había ofrecido a cambio de casarse con ella. El padre empezó a nombrarle algunas de las virtudes de este hombre, tenía dinero, vivía en una buena casa, ella no tendría que trabajar solo quedarse en casa cuidando  a los hijos.

-¡HIJOS!-exclamo muy indignada Julia, pero padre si apenas he cumplido los 14.


Julia se encerró en su habitación después de la horrible noticia y espero a la noche para cautelosamente salir por la ventana para encontrarse con Gonzalo, un pobre niño al que la vida no le había sonreído pero todo eso cambio cuando un día intento robarle la cartera a un hombre, al ver el hombre que era un pobre niño intentando sobrevivir en la pobreza decidió hacerle su ayudante para que el chico no tuviera que ganarse la vida robando carteras, este hombre era el Don Federico, un famosísimo detective.

Julia y Gonzalo eran dos jóvenes enamorados que se veían a escondidas y cuando sus mentiras para salir de casa eran lo suficientemente buenas como para que les dejaran salir. Julia hizo ver como que todo estaba como siempre porque no quería que Gonzalo sufriera por una cosa que él no podía cambiar así que decidió esperar y la mañana antes de la boda con Don Juan mandarle una carta explicándole todo y diciendo que algún día se volverían encontrar.


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Cuando llego el día de la boda Julia hizo lo previsto envió la carta a casa de Gonzalo, pero fue Don Federico quien leyó la carta, tuvo unos minutos para barajar todas las opciones que tenía para evitar que su querido ayudante sufriera de tal manera por la boda entre su amada y Don Juan. Decidió interrumpir en la boda a pocos minutos de empezar y ofrecerle al padre una cantidad muy elevada de dinero por ella y como tenía muy buena fama vio bien el matrimonio de Don Federico y Julia. 


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Al realizarse la boda volvieron a casa de Federico como es tradición para celebrar el banquete tiempo después llego Gonzalo y al encontrarse esa situación no supo que hacer y empezó a llorar desconsoladamente al ver la situación tan incómoda los invitados fueron desalojando la casa poco a poco y cuando se quedaron Don Federico, Julia y Gonzalo, Don Federico subió al cuarto de Gonzalo con la carta de Julia para que entendiera lo ocurrido, Gonzalo el cual ya estaba empezando a ahorrar dinero para en un futuro poder casarse con Julia se quedó destrozado por la insólita boda entre su maestro y Julia.


El objetivo de Federico era que Julia no se casara con el señor Don Juan porque de esta manera éste se la iba a llevar a Palma y nunca más se verían estos dos enamorados así que Don Federico pensó en ofrecerle al padre que casara su hija con él para de este modo que ambos de pudieran seguir viendo sabiendo que nunca se podrían casar puesto que no se aceptaba el divorcio pero podían seguir amándose dentro de las paredes de la cara de Don Federico.
Gonzalo pensó:

-Por culpa de Federico no me podré casar con Julia pero por lo menos no se la van a llevar a ningún lado y podemos seguir viéndonos, así que dentro de esta situación es lo mejor que podíamos a ver conseguido.








1 comentario:

  1. ¡Genial, Laura! Aunque estaría muy bien que incluyeras la Rima, por si cae por aquí algún posible lector que no la conozca...

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